En muchas de las obras de Roerich aparecen reflejadas escenas de la historia y la cultura del Tíbet. El título del cuadro Peñascos de Lahaul (Señales de Guesar) contiene el nombre de Rey Guesar, el héroe de la epopeya mongola tibetana del siglo XI.
Guesar o Gesser, el legendario gobernante del Tíbet, fue enviado por el cielo para liberar la tierra de los monstruos. Recibió un maravilloso caballo celestial, que desempeñaba un papel importante en los cuentos, y se convirtió en el patrón de los guerreros, el protector de los rebaños y el vencedor de los demonios. Los pastores nómadas dirigían plegarias al héroe, mencionaban su nombre en conjuros y hechizos, grababan en las piedras de las montañas sus signos — una espada o la figura de un arquero — como prueba de la próxima llegada de Guesar al mundo.
El cuadro refleja la impresión directa del artista. Tal piedra con símbolos antiguos fue descubierta por la expedición de Roerich en el Tíbet.
En el libro Altái—Himalaya, Nikolái Roerich escribe:























