En Eslavos en el Dniéper, el cuadro de 1905 creado en témpera sobre cartón, Roerich logró transmitir el espíritu de la historia y poetizarla con su visión artística.
Junto a la escarpada orilla del Dniéper, listos para zarpar, aparecen unos barcospintados que tienen fantasiosas decoraciones talladas. Se izan las pesadas velas, como si estuvieran talladas en madera. Se observa un embarque ordenado y medido de mercancías.
Al borde del río se ven filas de guerreros armados que suben a bordo de un veleroespecial destinado a custodiar otros barcos.
Sobre el río, en un templo pagano, la gente se ha reunido en torno a unos ídolos. Piden protección y ayuda a sus duros dioses y rezan por sus familiares, que están a punto de emprender un largo y a veces peligroso viaje lleno de sorpresas.
A lo lejos, sobre el fondo de una estrecha franja de cielo, se alzan los humos de viviendas humildes de una tribu de eslavos del Sur.
Nikolái Roerich, que combinaba los conocimientos de un arqueólogo e historiador con la imaginación de un artista y poeta, describió de forma convincente y vívida la vida cotidiana de los ancestros del pueblo ruso.
Este cuadro de pequeñas dimensiones se percibe como una significativa obra monumental. Roerich recurre a la armonía de colores puros, ricos y sonoros: el rojo, el verde y el amarillo ocre; dibuja claramente los contornos de los objetos. En el plano del cuadro, la composición se despliega hacia arriba y sigue un sereno ritmo riguroso.
Estas peculiaridades del lenguaje figurativo asemejan los lienzos de Roerich a los frescos, miniaturas e iconos de la antigua Rusia.
El artista apreciaba mucho el arte medieval ruso y expresó su entusiasmo con estas palabras:























