Una página brillante en la vida de Roerich fue su participación en Les Saisons Russes de Paris (Temporadas Rusas en París), organizadas por Serguéi Diáguilev.
En 1909, cuando se inauguró la primera «temporada rusa» en el teatro parisino Châtelet, el artista cosechó un éxito ruidoso y bien merecido. Diáguilev llevó a juicio del exigente público francés los logros del arte ruso. Entre los diseños de Roerich figuraban las Danzas polovtsianas de la ópera El príncipe Igor de Aleksandr Borodín, y La dama de Pskov de Nikolái Rimski-Kórsakov.
























