En 1900, Nikolái Roerich viaja a Francia para continuar su formación. En París visita museos y exposiciones, se familiariza con las últimas tendencias artísticas y estudia en el taller del famoso artista y profesor Fernand Cormon. Fiel a sus temas y argumentos en su pintura, pero aprovechando la experiencia de los nuevos maestros franceses, Roerich perfecciona el dominio del color y el dibujo.
En 1901, también en París, creó Visitantes de ultramar, que repetiría varias veces en el futuro. Roerich ideó el cuadro en 1899, durante un viaje por «la gran vía fluvial» hasta Nóvgorod.
El artista expresó así sus impresiones en el lenguaje literario:

























