En 1923 se hizo realidad el anhelado sueño de Roerich: viajar a la India. Toda la familia del artista participó en la primera expedición por Asia Central, que se convirtió en una gran peregrinación. Durante tres años que duró el viaje (1925–1928), los exploradores atravesaron las montañas de la India, superaron las crestas nevadas del Transhimalaya y exploraron las regiones del Tíbet.
En 1928, los Roerich optaron por quedarse en la India y establecerse en el valle de Kullu, en el Himalaya occidental, donde a partir de entonces se ubicaría su hogar. Aquí se creó la suite Himalaya, la serie pictórica más enorme de Roerich, en la que trabajó hasta el final de sus días.























