El Museo Ruso posee un gran boceto de la Aparición de Cristo ante el pueblo (el cuadro principal se guarda en la Galería Estatal Tretiakov de Moscú). La idea original del artista era crear un cuadro de este mismo tamaño, y sólo en el transcurso de la obra Ivánov llegó a darle formas más monumentales.
La aparición de Cristo ante el pueblo
El argumento se basa en un episodio evangélico: San Juan, inspirado, bautiza a la gente en las aguas del Jordán y les anuncia la llegada de aquel que está llamado a cambiar fundamentalmente la vida de la humanidad. Los futuros discípulos de Cristo se agrupan detrás de Juan el Bautista: Juan el Teólogo, los apóstoles Andrés y Natanael; al otro lado están los fariseos y los soldados romanos.
En el primer plano del cuadro aparece un grupo de personas, cuyas imágenes, según la idea del artista, encarnan toda la gama de emociones y reacciones ante la predicación del profeta. Se alegran, dudan y esperan la aparición del Salvador. Un descubrimiento especial del artista fue la imagen del esclavo de animo recobrado, que se hizo una verdadera revelación en la pintura rusa.
El artista vio en la leyenda bíblica la oportunidad de expresar el sueño de la libertad: «el día de la humanidad, el día de la perfección moral».
La obra es de primera clase por la profundidad de su pensamiento, la fuerza de su expresión y el verdadero y honesto rigor de su ejecución
El trabajo en esta obra verdaderamente grandiosa duró más de dos décadas. Durante su creación se realizaron numerosos bocetos y estudios, que se convirtieron en una escuela única de pintura realista para generaciones de artistas. Muchos de ellos figuran entre los mayores logros de la pintura rusa del siglo XIX.





















