La obra de Tatiana Nazarénko es una triste alegoría o, quizás, un apólogo que el
espectador debe descifrar. El nombre de la obra —«Tiempo, ¡adelante!»—
ecuerda a uno de los lemas optimistas con el que soñaba la URSS.
Tiempo, ¡adelante!
Fecha de creación
2003
Dimensiones
140x180 cm
Técnica
Óleo sobre lienzo
Colección
4
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Tatiana Nazarénko
Tiempo, ¡adelante!
#2
#3
¡Córtale al capital raíces y ramas!
¡Cables y correas!
¡Hacia el socialismo corre en cinco años!
¡En nuestra máquina del tiempo vuelas!
Marcha, país mío, más rápido.
¡La comuna está en la puerta!
¡Adelante, tiempo!
Tiempo, ¡adelante!
¡Cables y correas!
¡Hacia el socialismo corre en cinco años!
¡En nuestra máquina del tiempo vuelas!
Marcha, país mío, más rápido.
¡La comuna está en la puerta!
¡Adelante, tiempo!
Tiempo, ¡adelante!
La frase, que se convirtió en el nombre de la obra, sonó por primera vez en los versos de Maiakóvski
#4
Y desde aquel entonces este lema se convirtió en una fórmula mágica, seguida
por todo el país, como si fuera una máquina del tiempo. Precisamente así, en
virtud de las ingeniosas palabras de Maiakovski, todo el país debía convertirse en «la máquina del tiempo», que «volaba hacia el socialismo», adelantando el curso
natural de los acontecimientos y la historia.
natural de los acontecimientos y la historia.
#5
Esta metáfora también sirvió de título
para el programa de televisión «Tiempo», cuya banda sonora era la suite musical
de Gueorgui Svirídov. Se trataba del telediario relatado desde la máquina del tiempo
#6
En su obra, Tatiana Nazarénko plasma las metamorfosis trágicas que han
alcanzado a nuestra máquina. En este caso la pintora usó la imagen de un coche
real en calidad de alegoría. Aunque parece más bien una «máquina a tiempos
difíciles», en lugar de una máquina que va hacia un futuro brillante: un coche
roto, podrido, cubierto de nieve y sin posibilidad alguna de moverse del sitio.
roto, podrido, cubierto de nieve y sin posibilidad alguna de moverse del sitio.
#7
Y a su alrededor un desierto totalmente surrealista: un horizonte limpio que no augura encuentro alguno, sin esperanzas ni referencias. Tan solo plantea una cuestión: ¿el movimiento socialista estaba condenado desde su inicio?
#8
Ahora el lema poético que aflora sobre esta máquina de tiempos difíciles —
«Tiempo, ¡adelante!»— suena trágico, absurdo y sentencioso.
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Tiempo, ¡adelante!
Fecha de creación
2003
Dimensiones
140x180 cm
Técnica
Óleo sobre lienzo
Colección
4
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