La idea de crear a Cristo «no sólo por venir, sino ya venido al mundo y abriéndose paso entre la gente» se le ocurrió a Polénov en su juventud bajo la influencia de la obra de Aleksandr Ivánov. Para crear un preciso ambiente histórico, Polénov viajó a Egipto, Siria, Palestina y Grecia en 1881–1882 y en el invierno de 1883–1884 vivió en Roma. Durante estos viajes creó numerosos retratos, así como estudios de arquitectura y paisaje.
Cristo y la pecadora (¿Quién está sin pecado?)
El título original del cuadro provenía de la frase evangélica «Quien esté sin pecado, que tire la primera piedra», pero ante la insistencia del censor, el título se cambió a Cristo y la pecadora.
«No es mío, y no corresponde a la historia evangélica»
La pintura se presentó por primera vez en la 15a exposición de la Asociación de Exposiciones Itinerantes de Arte en 1887. Ante los ojos del público se desarrollaba una escena cuyo significado principal, según el artista, era transmitir a la gente la idea de la bondad y el perdón.
La multitud enfurecida, encabezada por los escribas y fariseos, conducía a una mujer aterrorizada que había sido declarada culpable de adulterio. Según la ley de Moisés, debía ser condenada a muerte por lapidación. A la pregunta de cómo debía ser tratada, Cristo respondió: «Quien esté sin pecado, que tire la primera piedra». Según el Evangelio, la gente «reprendida por la conciencia» se dispersó.
La acción se desarrolla frente a un majestuoso templo antiguo. Cristo con sus discípulos se encuentra a la izquierda de la escalinata del templo. La muchedumbre ocupa el lado derecho del lienzo. La parte dramática de la acción es el enfrentamiento entre Cristo y el gentío.
Este Cristo ensimismado expresa la visión del mundo de Polénov, basada en el anhelo de belleza y armonía del mundo que le rodea. El cuadro, que no se ajustaba al canon de la pintura académica o religiosa, desató una feroz polémica entre sus contemporáneos.



























