La Familia campesina (Sagrada Familia), al igual que Carnaval (1913–1914), pertenece al ciclo Introducción en el florecimiento universal casi homónimo de la declaración creativa de Filónov. En los mismos años, el artista trabajó en una colección de poemas Canto del florecimiento universal, publicada en 1915. No es casual que uno de los dibujos que ilustran el libro, Los colonos, se parezca al cuadro.
Filónov presenta en este cuadro su interpretación de la leyenda evangélica. Las imágenes plasmadas en la Sagrada Familia se remontan a tipos populares comunes. Filónov subraya deliberadamente el rostro tosco y terrenal de José y además le dota de rasgos icónicos. La imagen de Niño Jesús es totalmente mundana, y no sublime como se podría esperar: aparece sentado en una pose extraña e incómoda en brazos de María, una hermosa mujer rubia de grandes ojos azules.
Filónov se esforzaba por plasmar en la pintura sus ideas sobre la armonía de la vida humana, sobre la belleza alejada de la banal belleza exterior y sobre la sabiduría de las generaciones pasadas que elevaron lo simple y cotidiano a un ideal moral, resaltando ese carácter tan ruso y tan eslavo, de las imágenes que creaba. La Familia campesina de Filónov destaca por su policromía y el extraordinario brillo de sus colores. La paleta recuerda a la de los pintores venecianos que tanto amaba el artista, pero tiene un cromatismo propio, que se aprecia en los sutilísimos tonos púrpura y lila.











