Mashkov fue uno de los rebeldes que, para «mejorar» la pintura, recurrió a fenómenos que hasta entonces habían estado fuera del arte elevado: letreros, bandejas, ingenuos juguetes moldeados y tallados de vivos colores y la estética de los espectáculos folclóricos en las plazas.
Autorretrato y retrato de Petr Konchalovski
Su cuadro inusual, de enormes dimensiones y líneas hipertrofiadas, que representa a dos Hércules desnudos haciendo música, rodeados de pesas, mancuernas y libros (la Biblia, monografías sobre Giotto y Cézanne– ídolos de jóvenes artistas, libros sobre las antigüedades de Egipto, Grecia e Italia), fue recibido como un manifiesto de una nueva tendencia hacia un arte sano y democrático. Es serio y paródico a la vez.
Este lienzo se presentó por primera vez durante una exposición en Moscú con el llamativo título de «Jota de diamantes», organizada por jóvenes innovadores en el invierno de 1910–1911. En el retrato doble, el autor se representó a sí mismo y a Piotr Konchalovski (1876–1956), su colega en la búsqueda de un nuevo lenguaje visual y futuro líder del grupo. El cuadro, con su pintura aparentemente tosca pero enérgica y llena de maestría, con las miradas hipnotizadoras de los protagonistas, provocaba con audacia juvenil y animaba a mirar, pensar y comprender.

























