Desde
mediados del siglo XVIII las galerías de retratos familiares se convierten en un
accesorio obligatorio de cualquier palacio o finca de la aristocracia rusa. Estas galerías son testigo de la antigüedad de la estirpe, la demostración de méritos anteriores de dicha dinastía ante la patria y el símbolo de su alto estatus social.
accesorio obligatorio de cualquier palacio o finca de la aristocracia rusa. Estas galerías son testigo de la antigüedad de la estirpe, la demostración de méritos anteriores de dicha dinastía ante la patria y el símbolo de su alto estatus social.





